Hace poco me quedé sin luz en casa durante 22 días, que se dice pronto, pero creedme, se pasan muy lentamente (que casualmente también se dice pronto). En cuanto supe que el corte de luz tardaría mas de 2 horas (que éstas, ya ves tu, pasan rapidísimo), vacié la nevera y lo metí todo en el congelador tratando de aprovechar al máximo el frío residual. Durante 22 días sobreviví comprando hielo y reponiendo diariamente el congelador, pero eso es otra historia.
El caso es que durante ese tiempo me olvidé por completo de la nevera, dado que estaba vacía. Cuando por fin volví a tener luz, hice una compra en el super y llegó el tema de meterla en su sitio. Y su sitio era la nevera. Y la nevera llevaba 22 días sin abrirse y sin limpiarse. La verdad, aquello no era exactamente un desastre. Con cosas peores me he encontrado. Solo, al fondo del todo, en ese cajón que suele haber donde la gente mete la verdura, habían salido unas manchitas negras. Y es que claro, durante 22 días la condensación hizo de las suyas, la nevera guardaba una temperatura ideal y la vida afloró. Aquellas manchitas negras eran hongos.
Obviamente, supe enseguida que me tocaba limpiar y a fondo. Me puse manos a la obra y cuando empecé a limpiar aquellas manchitas un pensamiento me vino a la mente: "Pues aquí hay vida, estoy matándolos, o al menos los estaré molestando bastante. Y ya que hay vida, y que es tan pequeña, puede que yo no pueda verla pero igual lo que estoy pulverizando con Fairy es una galaxia. Una galaxia quizás como la nuestra, con sus planetas y todo eso. Con una Tierra y con humanos, o cualquier otro ser parecido. Quizás hoy para ellos es el fin del mundo. Y como son tan tremendamente pequeños, lo que yo estoy haciendo en dos horas para ellos es como 20 años. Primero sentirían los temblores (yo moviendo la nevera cada dos por tres durante 22 días porque salía agua y había que fregar) y luego en alguna ocasión rachas de viento fortísimas, huracanes, vestiscas, tormentas (alguna que otra vez en la que se me fue la pinza y abrí la nevera como si funcionara, para luego cerrarla de un golpe). Todo esto tendría nefastas consecuencias en algo tan pequeñito. Sin que ellos (los hongos) lo supieran, el fin del mundo se avecinaba. Lo que se había creado en 4.600 millones de años (22 días de los nuestros) iba a ser destruido en 20 años (2 horitas)."
Empecé a estornudar. No estaba resfriada pero empecé a estornudar, a moquear y a toser. Así que pensé: "Y ahora supongo estarán tratando de defenderse. Esas pequeñas criaturas estarán luchando por su vida. De una manera desesperada. O quizás no, quizás tienen muchisimos científicos en miniatura que han estado investigando a cerca de este día y se han preparado durante años para poder llevar a cabo un plan para salvar la especie. Han invertido dinero, tiempo, vidas, para conseguir que su especie no se extinguiera. Todo forma parte de un elaborado plan de supervivencia en el que han puesto todas sus esperanzas. Y el resultado es... que tengo mocos."
Coloqué la compra y cerré la nevera. Nunca pensé que me sentiría tan miserable por limpiar.
El caso es que durante ese tiempo me olvidé por completo de la nevera, dado que estaba vacía. Cuando por fin volví a tener luz, hice una compra en el super y llegó el tema de meterla en su sitio. Y su sitio era la nevera. Y la nevera llevaba 22 días sin abrirse y sin limpiarse. La verdad, aquello no era exactamente un desastre. Con cosas peores me he encontrado. Solo, al fondo del todo, en ese cajón que suele haber donde la gente mete la verdura, habían salido unas manchitas negras. Y es que claro, durante 22 días la condensación hizo de las suyas, la nevera guardaba una temperatura ideal y la vida afloró. Aquellas manchitas negras eran hongos.
Obviamente, supe enseguida que me tocaba limpiar y a fondo. Me puse manos a la obra y cuando empecé a limpiar aquellas manchitas un pensamiento me vino a la mente: "Pues aquí hay vida, estoy matándolos, o al menos los estaré molestando bastante. Y ya que hay vida, y que es tan pequeña, puede que yo no pueda verla pero igual lo que estoy pulverizando con Fairy es una galaxia. Una galaxia quizás como la nuestra, con sus planetas y todo eso. Con una Tierra y con humanos, o cualquier otro ser parecido. Quizás hoy para ellos es el fin del mundo. Y como son tan tremendamente pequeños, lo que yo estoy haciendo en dos horas para ellos es como 20 años. Primero sentirían los temblores (yo moviendo la nevera cada dos por tres durante 22 días porque salía agua y había que fregar) y luego en alguna ocasión rachas de viento fortísimas, huracanes, vestiscas, tormentas (alguna que otra vez en la que se me fue la pinza y abrí la nevera como si funcionara, para luego cerrarla de un golpe). Todo esto tendría nefastas consecuencias en algo tan pequeñito. Sin que ellos (los hongos) lo supieran, el fin del mundo se avecinaba. Lo que se había creado en 4.600 millones de años (22 días de los nuestros) iba a ser destruido en 20 años (2 horitas)."
Empecé a estornudar. No estaba resfriada pero empecé a estornudar, a moquear y a toser. Así que pensé: "Y ahora supongo estarán tratando de defenderse. Esas pequeñas criaturas estarán luchando por su vida. De una manera desesperada. O quizás no, quizás tienen muchisimos científicos en miniatura que han estado investigando a cerca de este día y se han preparado durante años para poder llevar a cabo un plan para salvar la especie. Han invertido dinero, tiempo, vidas, para conseguir que su especie no se extinguiera. Todo forma parte de un elaborado plan de supervivencia en el que han puesto todas sus esperanzas. Y el resultado es... que tengo mocos."
Coloqué la compra y cerré la nevera. Nunca pensé que me sentiría tan miserable por limpiar.



